Nuestro cooperante Antolín Pulido nos escribe recién llegado de los campamentos saharauis de Tinduf (Argelia), donde tiene previsto regresar en septiembre.
‘Después de unos cuantos sirocos (tormentas de arena) llegó el CALOR, duro e implacable. Los campamentos saharauis de Tinduf poco a poco se van preparando para el infierno anual, y los colegios e institutos fueron terminando sus clases, a la vez que íbamos finalizando los torneos masculinos y femeninos de futbol, voleibol, atletismo y tiro de cuerda.
Rozando ya los 50 grados a la sombra, los mediodías son catalépticos e interminables. El día 10 de junio se iniciaron las vacaciones, los niños y niñas tomaron las “calles” y desde entonces cuando el sol empieza a caer, docenas de pelotas y balones toman el desierto, en un bullicio de niños risas y pelotazos. Por estas fechas van llegando también los jóvenes que estudian en Argelia, Libia, Cuba o España para pasar las vacaciones con sus familias. En la Wuilaya de Smara, tenemos preparados a los monitores/as deportivos, para la realización de torneos de verano, con niños/as y sobre todo con los jóvenes que llegan. Red Deporte y Cooperación desarrolla aquí actividades durante los meses de junio y julio, descansando el mes de agosto, por ser imposible realizar cualquier acción física a esas temperaturas (por las noches no baja de de los 35), a lo que hay que añadir que este año el mes de agosto coincide con la celebración del Ramadan, fiesta sagrada en la cual entre otras cosas, los observantes de este precepto del Islam no pueden comer ni beber nada durante el día.
Así, poco a poco, el sol nos va marcando los ritmos, y nosotros jugamos con sus despistes y con las ganas de tomar el desierto para el deporte, el juego, el compañerismo y la paz.
En septiembre seguiremos con los torneos, la formación de formadores deportivos, las competiciones de juegos tradicionales y mas actividades formativas y deportivas. Y es que al sol implacable de este desierto de piedras –conocido como la “hamada”- sólo se le puede ganar con la fuerza y la sonrisa de los niños’